La Casa Batlló es un edificio emblemático de Barcelona, una obra maestra del Modernismo del siglo XX que lleva la firma de Antoni Gaudí. Gaudí, fascinado por la naturaleza, plasmó su genialidad en una casa de fachada ondulada, ventanas de vidrieras de colores y un tejado que se asemeja a las escamas de un animal. El interior esconde un mundo mágico y lleno de sorpresas que se pueden intuir desde el exterior, una decoración con refinados y originales detalles que parecen irreales.

Situada en el céntrico Paseo de Gràcia, Casa Batlló es, junto a la Sagrada Familia y el Parque Güell, uno de los símbolos de Barcelona más visitados y fotografiados. Se construyó entre 1905 y 1906 a petición de Josep Batlló i Casanovas, un rico propietario de distintas fábricas textiles que había comprado el edificio que estaba en esa manzana. La casa fue propiedad de los Batlló hasta la muerte de Josep y de su mujer, momento en el que sus hijos decidieron venderla. Se convirtió, así, en las oficinas de Seguros Iberia hasta que la familia Bernat (propietaria de Chupa Chups) la adquirió y la abrió al público.

Entrar en el edificio permite descubrir tesoros arquitectónicos y artísticos innegables en sus distintas y originales estancias: la planta noble (antigua residencia de la familia Batlló), el desván (el antiguo trastero y lavadero), la azotea con espectaculares vistas, el patio de luces (antigua escalera de vecinos), el vestíbulo y la escalinata principal.

Interior de la Casa Batlló

La visita a la Casa Batlló ha revolucionado el concepto de las Audioguías con las SmartGuides. El pasado y el presente se dan de la mano gracias a la tecnología, que se ha convertido en una llave para mostrar la genialidad y el lenguaje sin límites de Gaudí. Las SmartGuides son móviles BQ que muestran contenidos inéditos usando, para ello, la realidad aumentada y diferentes elementos visuales.

La visita es didáctica, dinámica y cautivadora. Basta con ponerse los cascos y colocar los smartphones en los distintos puntos señalizados para que los objetos cobren vida o para conocer en primera persona cómo estaba decorada la casa. Una seta que se disuelve para mostrar la chimenea, un pez que aparece encima de un radiador, una lámpara que se convierte en una tortuga… son detalles que pasan desapercibidos a simple vista pero que muestran en qué puntos de la naturaleza se inspiró Gaudí para crear todos los rincones.

Para descubrir más sobre esta experiencia, puedes conocer la Casa Batlló de lunes a domingo de 9 a 21 horas. La visita dura aproximadamente una hora y la entrada cuesta 23,5 euros e incluye la SmartGuide.