Mobiliario, juguetes, fundas para el móvil y cualquier cosa que se te ocurra. Todo (o casi) puede imprimirse utilizando la tecnología de impresión 3D. Esta técnica, que se ha popularizado mucho en los últimos años, ha dado lugar a algunos proyectos tan interesantes y útiles que nos hacen pensar que sus posibilidades van mucho más allá de lo que podíamos imaginar. La clave está en los materiales que se utilizan para la impresión.

Paso de gigante en medicina

Por ejemplo, ¿habías pensado que podría tener aplicaciones médicas? Pues sí. Y es que gracias a la impresión 3D se pueden crear prótesis para distintas partes del cuerpo completamente compatibles con nuestro organismo. Aunque todavía no es una tendencia extendida, ya se han realizado los primeros experimentos y proyectos piloto.

Podemos citar a los investigadores de la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, que consiguieron crear ovarios completamente funcionales que, implantados en hembras de ratón, permitieron la ovulación, gestación y nacimiento sin problemas. Pero también otras iniciativas como la de Guillermo Martínez que, apoyado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ha diseñado manos y brazos protésicos a partir de una mano prensil; los llevará a Kenia para que las personas con pocos recursos puedan acceder a ellas. Además, se han puesto en marcha aplicaciones relacionadas con la investigación, como la iniciativa del Hospital Virgen del Rocío, en colaboración con BQ, que trabaja con una impresora 3D para recrear el corazón de sus pacientes con el objetivo de estudiarlo a fondo y decidir el procedimiento más adecuado para cada caso.

Impresión 3D en la moda

Otro de los usos innovadores de la impresión 3D es crear prendas de vestir muy económicas y adaptadas por completo a la silueta y gustos de cada persona. Citaré a la actriz y bailarina Dita Von Teese, que ya lució en 2013 un vestido construido con 17 piezas unidas mediante miles de remaches y anillos que se adaptaban a su contorno. Fue una de las pioneras, pero desde entonces son muchos los diseñadores y firmas de moda que han comenzado a trabajar con esta tecnología. La diseñadora israelí Danit Peleg es una de ellas, y presume de haber creado una colección completa de vestidos. Algunos incluso han compartido sus diseños on line para que cualquiera pueda descargarlos, personalizarlos e imprimir su propia ropa en casa.

Por último, hablemos de comida. Hay que remontarse a 2013 para conocer una iniciativa de la NASA mediante la que pagó una beca a un ingeniero de la empresa SMRC para crear una impresora capaz de reproducir alimentos. Y lo consiguió. Las aplicaciones no se limitan a entornos tan extremos como el espacio. ¿Has oído hablar de la pastelería americana ‘The Sugar Lab’? No te preocupes, no es obligatorio. Basta con que sepas que en su carta tienen postres compuestos de agua, azúcar y otros ingredientes que imprimen con impresoras 3D.