Las cámaras fotográficas digitales —incluso las de los teléfonos móviles— basan su funcionamiento en varios parámetros fundamentales. Algunos de sus nombres los habrás escuchado con bastante frecuencia. Son términos como sensibilidad ISO, balance de blancos, tiempo de exposición, apertura de la lente o distancia focal. Todos ellos y sus respectivos valores determinan, en gran medida, cómo luce cada fotografía tomada por esa cámara.

Pero la gran mayoría de personas probablemente se pregunten: ¿qué significan estos términos? ¿Qué ocurre si altero el valor ISO antes de tomar una fotografía? O, ¿cómo cambiará la iluminación si reduzco el tiempo de exposición? Conocer qué son estos parámetros y cómo afectan a las fotografías pueden marcar la diferencia entre una fotografía “normal” y una fotografía “increíble”. Y es que, aunque los modos automáticos de los teléfonos móviles ya resuelven de una forma increíble la mayoría de las escenas, la creatividad sigue cayendo sobre el ser humano y sus decisiones sobre el modo manual.

El tiempo de exposición

Imagina una habitación cerrada, sin ventanas y muy oscura. En el centro de esa habitación se encuentra un sensor capaz de captar luz y convertirla en señales digitales.

La habitación cuenta con una única puerta, que se abre durante un periodo muy concreto de tiempo. Cuando esto se produce, el sensor comienza a recoger rayos de luz y los convierte inmediatamente en una imagen digital que posteriormente queda almacenada en una memoria.

En fotografía, esa habitación oscura es el interior de la cámara, y la puerta es el obturador. Cuando se modifica el tiempo de exposición se está controlando el tiempo que va a pasar abierta esa puerta y, por consiguiente, el tiempo que el sensor va a pasar captando rayos de luz.

Estos tiempos de exposición pueden oscilar entre varios segundos o milésimas de este. Y, en función de la escena, será mejor elevarlo o reducirlo.

Si la escena que pretendes capturar está iluminada, no hay ninguna duda: opta por tiempos de exposición bajos. De lo contrario, el sensor captará demasiada luz y la imagen quedará sobreexpuesta (zonas más blancas de lo habitual, colores irreales, etc.). A esto se le llama “imagen quemada”.

Fotografía "Plaza Roja de Moscú" hecha con Aquaris X Pro - Mila Delibaltova‎

Si la iluminación de la escena es baja, el tiempo de exposición debe aumentar para compensar la ausencia de luz. Es decir: si hay menos luz disponible, la puerta de la habitación debe estar más tiempo abierta para que llegue la cantidad luz necesaria al sensor.

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No obstante, la fotografía en baja luminosidad y los tiempos de exposición prolongados tienen un gran enemigo en su contra: el movimiento. Si el sujeto que queremos capturar está en movimiento, lo más probable es que la imagen salga movida y el sujeto, por lo tanto, aparezca borroso en la fotografía.

Lo mismo ocurre si los tiempos de exposición son muy prolongados y la cámara no cuenta con ningún sistema de estabilización (ya sea un sistema OIS o un trípode). El simple hecho de tomar una fotografía “a pulso” puede acabar afectando a la nitidez en fotografías de baja luminosidad.

¿La solución? Jugar con otros dos parámetros de la fotografía digital para compensar: la sensibilidad del sensor y la apertura de la lente.

Sensibilidad ISO

A grandes rasgos, la ISO cuantifica lo sensible que es el sensor a los rayos de luz. Este parámetro se puede regular en las cámaras digitales, y su valor oscila entre 50 y varios miles. En las cámaras más avanzadas, la horquilla es 50-24.800. En los smartphones, en cambio, es más reducida.

En condiciones de buena luminosidad, regular la ISO es prescindible. Los valores más bajos (50-100) son más que suficientes.

Fotografía “Costa Quebrada” hecha con Aquaris X5 Plus – José Antonio García

En condiciones de baja luminosidad, en cambio, regular la ISO puede marcar la diferencia entre una fotografía normal y una buena fotografía. Y es que si el valor ISO aumenta, el tiempo de exposición puede bajar sin que la cantidad de luz captada por el sensor se vea afectada.

En otras palabras: si el sensor es más sensible a la luz, puedes bajar el tiempo que la puerta de la habitación está abierta y, por consiguiente, evitar fotografías borrosas si no utilizas un trípode o un sistema de estabilización óptica (OIS).

Eso sí: no se puede abusar de la sensibilidad ISO. Si el valor ISO aumenta, es probable que comience a aparecer ruido. ¿Y qué es el ruido? Muy resumidamente: el ruido es ese granulado que aparece en muchas imágenes antiguas y capturas nocturnas actuales. Cuando la sensibilidad del sensor aumenta, el ruido lo hace de forma paralela, perjudicando a la calidad y nitidez de la imagen.

Afortunadamente, existe un tercer parámetro fundamental que permite compensar tanto el valor de ISO como el tiempo de exposición: la apertura de la lente.

Apertura de la lente

Si el tiempo de exposición indica cuánto pasa abierta la puerta de la habitación, la apertura de la lente cuantifica cómo de grande es la puerta. Si la puerta es más grande, entra más luz. Obvio, ¿no?

En las cámaras fotográficas avanzadas, esta apertura se puede regular. Cuánto menor es el número, mayor es la apertura y, por consiguiente, más luz entra en la habitación. De esta forma, una lente con apertura f/1.8 capturará más luz que una lente f/2.2.

En los smartphones, las aperturas son fijas. Teléfonos como el BQ Aquaris X Pro montan una lente con una apertura f/1.8, mucho mayor que otros teléfonos de su categoría y, por lo tanto, capaz de captar más luz y producir mejores fotografías.

Una blanquita… #frommyaquaris #aquarisxpro Este móvil cada día me sorprende más !!! Bq Aquaris X pro…

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Jugando con la sensibilidad del sensor, la apertura de la lente y el tiempo de exposición se puede regular la cantidad de luz que define una imagen. Algunos ejemplos:

  • Caso 1: si el sujeto está en movimiento y la luz escasea, un nivel de ISO medio-bajo, un tiempo de exposición medio y una apertura alta podría ser más que suficiente para capturar una imagen tal y como nuestros ojos la ven.
  • Caso 2: si el sujeto no está en movimiento y la luz escasea, una ISO baja, un tiempo de exposición medio y una apertura alta asegura una fotografía excelente siempre que se mantenga la estabilidad de la cámara, ya sea con un trípode o un sistema OIS.
  • Caso 3: si el sujeto está en un entorno luminoso, la ISO puede mantenerse en sus niveles mínimos, los tiempos de exposición pueden ser bajos y la apertura de la lente puede ser menor.
  • Caso 4: si queremos hacer un retrato en el que el sujeto esté muy definido pero el fondo esté muy desenfocado, lo mejor es recurrir a aperturas altas (por debajo de f/2.0 en el caso de los smartphones). Estas son ideales para producir el famoso efecto bokeh.

Otros parámetros que también influyen

Aunque los fundamentos de la fotografía se basan en los tres aspectos anteriormente descritos, hay muchos otros parámetros que también influyen en una fotografía:

  • Tamaño del sensor. Imagina un cuadrado de un centímetro cuadrado —valga la redundancia— dividido, a su vez, en 9 cuadrados. Cada uno de estos cuadrados representa un megapixel, que es la unidad en la que se mide la resolución de las cámaras. A su vez, cada megapixel tiene una serie de fotodiodos (que son los que captan la luz, en realidad). Si aumentamos el tamaño total a dos centímetros cuadrados manteniendo las mismas divisiones, cada pixel aumentará también en tamaño. Si cada pixel aumenta de tamaño, también contará con más fotodiodos y, por consiguiente, captará más luz. Por eso, los sensores de mayor tamaño siempre son mejores que los de menor tamaño —siempre que la resolución no aumente proporcionalmente—.
  • Distancia focal. Muy resumidamente, es el zoom. Cuanto mayor es el número, más se está ampliando la imagen. Por lo tanto, una lente de 50mm se acercará más al sujeto que una de 24 milímetros.
  • HDR. Este modo está presente en la gran mayoría de cámaras fotográficas modernas —incluyendo los smartphones—. ¿Qué consigue? Muy resumidamente: toma varias fotografías seguidas con diferentes exposiciones y las combina. De esta forma, las zonas oscuras salen más iluminadas y las zonas más claras no salen quemadas.