La autonomía es, quizás, uno de los aspectos que más valoramos de nuestro smartphone. Poder llegar al final del día con el móvil a pleno rendimiento es importante, como también lo es que cargue lo antes posible. Por eso, muchos dispositivos incorporan carga rápida.

Esta tecnología se basa en entregar más potencia al smartphone con el objetivo de que la batería llegue al 100% de su capacidad lo antes posible. Para que funcione, se necesitan dos cosas: un cargador y un móvil compatibles con esta tecnología. Juntos son capaces de subir la tensión de alimentación por encima de los 5V, la estándar.

¿Qué sucede cuando enchufas tu dispositivo con carga rápida?

  1. Al principio la salida del cargador se sitúa en niveles de tensión estándar (5V). Cuando se conecta al móvil, el circuito de carga de éste comprueba a través del cable USB qué tipo de cargador es.
  2. Una vez que el smartphone ha reconocido el cargador de carga rápida, le pide que entregue una tensión determinada, tensión que va cambiando para conseguir el punto óptimo de eficiencia energética. Mientras que los cargadores tradicionales usan el voltaje de 5V, en el sistema de carga rápida los valores son mayores y pueden llegar hasta los 12V.

Existen distintos protocolos de carga rápida, por lo que es muy importante que tanto el cargador como el móvil utilicen el mismo. Por ejemplo, los Aquaris X y X Pro están equipados con Quick Charge 3.0, que adapta la tensión en un rango de entre 5V y 12V, lo que mejora la eficiencia y evita pérdidas energéticas. Otros tipos, como Quick Charge 2.0, ofrece niveles de tensión por bloques de 5V, 9V o 12V.

Mitos y verdades sobre la carga rápida

Seguro que has leído millones de opiniones sobre la carga rápida que te han generado muchas dudas. Vamos a resolver algunas de las más frecuentes.

¿Perjudica a un dispositivo utilizar un cargador de carga rápida si no dispone de esta tecnología?

No. Como explicábamos en el anterior punto, el cargador de carga rápida se comporta, a priori, como uno normal. Es el dispositivo compatible con esta tecnología el que le envía las órdenes para que pase al modo de carga rápida. Por tanto, los móviles que no dispongan de esta posibilidad no mandarán ninguna comunicación de este tipo al cargador, por lo que se comportará como uno estándar.

¿Utilizar un cargador de carga rápida afecta a los ciclos de carga y daña la batería?

No. Los dispositivos cuentan con celdas que se caracterizan no sólo por su capacidad, sino también por su corriente de carga. Las empleadas en los dispositivos de carga rápida soportan más corriente de carga y no se dañan o envejecen por ello. En BQ, además, establecemos un margen de seguridad adicional sobre la máxima corriente que soporta la celda, lo que evita todavía más algún tipo de efecto perjudicial.

¿Es adecuado que un dispositivo de carga rápida pase cargando más tiempo del necesario (por ejemplo, toda la noche)?

El proceso de carga rápida sólo se diferencia de la carga estándar en la corriente máxima de carga. El resto de parámetros son idénticos. Por tanto, al igual que en los smartphones con una carga normal, cuando la batería llega al 100% se para el suministro de la corriente hacia esa batería. No obstante, no es recomendable dejar el móvil enchufado horas y horas: tras un tiempo, la batería se descarga un poco y el dispositivo lo detecta, por lo que vuelve a iniciar el proceso de carga para llegar al total de su capacidad. Cuando lo dejas encendido toda la noche esta situación puede darse una o dos veces, y un número excesivo de recargas pueden, con el tiempo, llegar a dañar la batería.