Bárbara Knickerbocker-Beskind fue una niña curiosa y emprendedora que inventaba sus juguetes cuanto tenía diez años para sortear la pobreza en la Gran Depresión. Por eso quiso estudiar una ingeniería pero no pudo porque la escuela no aceptaba mujeres. Y por eso con 91 años es feliz trabajando en IDEO, la empresa que con sede en Silicon Valley que inventó el primer ratón de Apple.

A los diez años Bárbara era muy creativa y sabía que quería ser inventora. En 1945 se graduó en Artes Aplicadas y Diseño en la Escuela de Economía del Hogar de la Universidad de Syracuse y empezó a trabajar como terapeuta ocupacional en el ejército de Estados Unidos. Allí usó sus conocimientos e imaginación para crear distintos artilugios que ayudaban a los soldados heridos en la guerra a volver a realizar las actividades cotidianas, como comer o escribir.

En 1966 fundó su propia clínica de Terapia Ocupacional. Trabajaba  con niños con trastornos del aprendizaje e incluso patentó una almohada hinchable cuadrada a la que llamó “nave espacial” para ayudar a sus pequeños pacientes a mantener el equilibrio.

Una oportunidad a los 89 años

En el 2015 Bárbara estaba viendo el programa americano 60 minutes cuando David Kelley, uno de los fundadores de IDEO, contó que su empresa estaba trabajando en diseños para mejorar el día a día de los ancianos. La inventora estaba convencida de que podía ayudar y escribió a máquina una carta de motivación que envió a la compañía.

“Ahora, con casi 90 años, tengo buena salud, camino bien, y estoy ansiosa por involucrarme con otros que compartan mi pasión por solucionar problemas y por el diseño innovador. Creo que mi experiencia y capacidades podrían ser de gran valor para su firma y estaría interesada en discutir mi participación en IDEO, ya sea como voluntaria o de cualquier otra forma. Estoy deseando escuchar su respuesta”, es uno de los fragmento de su misiva.

La respuesta llegó y Kelley le invitó a visitar la compañía. Desde entonces, Bárbara va todos los jueves a Silicon Valley a trabajar a las oficinas de IDEO: con 91 años se ha convertido en la consultora de la empresa para el diseño de productos y servicios dirigidos a personas mayores y con visión reducida.

“No espero que cualquier persona quiera trabajar de la manera que yo lo hago. Pero si no tienes algo que te identifique del resto, pierdes tu identidad. Y esta es mi identidad. Sigo trabajando”.