La electrónica con la que funcionan todos los dispositivos (entre ellos los BQ) se basa en la presencia de diferencias de potencial que permiten que circule la corriente eléctrica.

El líquido tiene una conductividad superior a la del aire, por eso, cuando entre dos partes metálicas a diferente potencial se introduce una gota, aparece una corriente eléctrica entre ellas que excede la máxima corriente que puede suministrar la fuente. Es lo que se conoce como cortocircuito. El líquido, además, puede provocar otro fenómeno: la corrosión de algunos componentes metálicos.

Cuando un líquido entra en un dispositivo electrónico encendido, éste presentará algún tipo de fallo con casi un 100% de seguridad. El tipo de fallo es impredecible y dependerá de distintos factores (como la cantidad de líquido, el camino que recorra sobre el circuito impreso, la geometría interna del modelo o el tiempo que tarde en evaporarse).

Además, el daño puede producirse inmediatamente (en cuanto el dispositivo entra en contacto con el líquido) o más adelante. Por ejemplo, la velocidad a la que se producen fenómenos como la corrosión o la sulfatación depende de la temperatura, de la salinidad del fluido en contacto con el metal y de las propiedades de los metales en cuestión. En el caso de los cortocircuitos en la placa, el dispositivo puede sufrir pequeños calentamientos en ciertas áreas que, con el paso del tiempo, acabarán afectando al funcionamiento del dispositivo.

Los daños del líquido sobre los dispositivos electrónicos son desvastadores y las incidencias que provocan son prácticamente imposibles de solucionar.

¿Cómo accede el líquido al interior de un dispositivo?

Hay dos formas: mediante inmersión (es decir, cuando el producto se moja por completo al caer en el líquido) o mediante salpicaduras o gotas (por ejemplo, cuando llueve o usamos el móvil con las manos mojadas). El líquido entra siempre por orificios (nunca traspasa la carcasa) y los lugares más habituales por los que lo hace son las ranuras de las tarjetas SIM y SD, los conectores de carga y los altavoces.

En el caso de BQ, cuando un técnico del servicio de soporte abre un dispositivo, puede comprobar con facilidad que el terminal ha sido dañado por líquidos por dos vías. Por un lado, están los testigos sensibles al líquido, que cambian de color cuando entran en contacto con un líquido. Cada dispositivo de BQ incorpora varios testigos en puntos clave del terminal. Por otro, se pueden observan evidencias de corrosión y sulfatación en los puntos afectados. Estos indicadores son muestras inequívocas de daño por líquido.

Pero, ¿podría la humedad ambiente dañar un BQ? Podemos asegurar que un dispositivo BQ sometido a niveles de humedad ambiente elevados durante un tiempo prolongado no presentará ningún tipo de incidencia. Todos nuestros productos han sido probados en laboratorios en diversas condiciones climáticas y sometidos a niveles de temperatura y de humedad extremos durante ciclos de tiempo amplios. Tras estos ensayos, se ha comprobado que no muestran ningún fallo en su funcionamiento.